La enseñanza de la música, una vocación que abarca continentes

Tres exalumnos de UNIR ampliaron sus capacidades educativas y reforzaron su convencimiento sobre la importancia de la música en la enseñanza con el Máster en Pedagogía Musical.

Una cantautora española, una chelista chilena y un violinista ecuatoriano comparten sus distintas trayectorias vitales y profesionales, y coinciden en definir la música, de entrada, como un pilar fundamental en el desarrollo de las nuevas generaciones.

Muriel Sarda (España), cantautora

Sarda es maestra, cantautora y tinerfeña. Estudió magisterio en la Universidad de La Laguna (ULL) mientras componía canciones y en 2020 cursó el Máster en Pedagogía Musical de UNIR. Su programa le pareció el más completo porque abordaba una gran cantidad de temas: los orígenes de la investigación, la influencia de la psicología y la sociología en la música, los distintos fundamentos psicopedagógicos, el uso y el manejo de las TIC en el aula de música, los efectos de la musicoterapia o la composición musical.

La cantautora compaginó fácilmente el posgrado con sus obligaciones personales y laborales, según cuenta. Alaba especialmente la organización de la plataforma online y el seguimiento de los tutores: “Están en todo momento a tu disposición, resuelven cualquier duda y se implican en las clases y en los foros”.

El máster le ha permitido enriquecer su labor docente. De hecho, su proyecto final, “Las canciones colectivas como herramienta para fomentar la creatividad en el aula de música a través de recursos TIC”, le servirá como base de futuros proyectos dentro y fuera de las aulas, asegura.

Muriel Sarda, cantautora

Sarda no cree que la indudable condición de la música como “puente hacia la multiculturalidad” contradiga su otra vertiente de identidad, tradición, arte y respeto.

Pero la artista va un poco más allá: “Durante el siglo pasado, los cantautores ofrecían a través de sus canciones una visión propia del mundo con la que creaban, a su vez, una sensibilidad colectiva. Ahora se exige al autor que componga en función de las modas. Es música para el consumo de las grandes masas. Creo que eso resta el valor que merece cada obra”.

Los cambios legislativos también han afectado a la enseñanza musical en las aulas. La LOMCE, ejemplifica Sarda, otorgaba libertad a las comunidades autónomas para impartir música, artes plásticas, ambas o priorizar una de las dos hasta su derogación a finales del año pasado. La joven maestra advierte de que eso conllevaba que hubiera centros que no impartieran educación musical.

Unas enseñanzas musicales que son fundamentales para el desarrollo integral de niños y niñas. “No solo en el plano musical, sino en la expresión y en la comunicación de ideas, en la integración, la relación y la socialización con sus iguales, en la atención, la motivación y hasta la orientación espaciotemporal”, subraya.

Maricela Araya (Chile), violonchelista

Araya se formó en su Chile natal en Pedagogía en Educación Musical en la Universidad de La Serena con mención en interpretación y enseñanza de violonchelo en la Universidad de Talca. Ha dirigido clases de estimulación temprana, exploración musical, teoría musical, canto coral, y ha dirigido y coordinado orquestas en programas de formación musical.

Pero también es gestora cultural, patrimonial y artística, y lutier: monta, mantiene y repara instrumentos musicales de cuerda frotada de las orquestas infantiles y juveniles en las que también es profesora.

“Me motivó la trayectoria, la calidad y el reconocimiento que UNIR ha conseguido. El cuerpo docente y la experiencia en educación e investigación. Y también la posibilidad de compatibilizar lo académico y lo laboral en mi país”, relata la chelista.

Maricela Araya, chelista

Araya reconoce que el posgrado de UNIR ha ampliado su horizonte en torno la investigación de la educación musical actual. Y ha alimentado de nuevo su curiosidad, sobre todo en áreas como la neuroeducación o la psicología de la música.

Su investigación final de carrera aborda además el uso de los métodos en la enseñanza inicial del violonchelo en Chile. Una línea que le entusiasma especialmente de cara a futuros proyectos.

Por su oficio de lutier, Araya atestigua cómo las orquestas infantiles y juveniles han cobrado especial presencia a lo largo del país en el ámbito extracurricular, donde gran parte de niños y jóvenes acceden a una educación musical.

“Pero en cuanto al currículo de educación musical formal en las escuelas, estamos ante una crisis constante. En ciertos periodos ha estado a punto de desaparecer. Está subestimada por quienes adoptan decisiones administrativas, pero carecen de conocimientos pedagógicos musicales”, critica.

Para Araya, el gran compromiso de Chile con las nuevas generaciones es entregarles una educación de calidad e integral, que pasa necesariamente por la música: “Innumerables investigaciones destacan la educación musical como pilar fundamental en el desarrollo humano”, sentencia.

Fernando Morocho (Ecuador), violinista

Fernando Morocho ingresó a los seis años en el conservatorio de música Salvador Bustamante Celi (Loja, Ecuador), y bajo la tutela de la maestra ucraniana Aleona Galike obtiene luego el grado de Tecnólogo Musical, especialización en violín.

Ha sido miembro de la camerata Arkos UTPL, instrumentista, concertino encargado y director de los grupos de cámara de la Orquesta Sinfónica y docente en el Colegio Particular de Artes Anton Bruckner y en la Universidad Nacional, además de pianista y arreglista del grupo Dimonti.

Morocho entendió que este posgrado fortalecería sus competencias como profesional. Le atrajo asimismo la oportunidad de realizar los estudios en horarios adaptados a sus condiciones laborales, porque la presencialidad le resultaba inviable.

Fernando Morocho, violinista

Entre sus alumnos de violín ya ha implementado formas de trabajo colaborativas que arrojan mayores y mejores resultados académicos, y mediante su proyecto final de máster trata de enseñar conocimientos básicos de dirección musical a los integrantes de la banda de la Policía Nacional para suplir la ausencia temporal de un director titular.

Así ha aplicado el violinista ecuatoriano las virtudes del plan de estudios de este máster de UNIR que facilita el aprendizaje, amplía contenidos y fomenta el crecimiento profesional mediante una plantilla de docentes excelentes, destaca.

Morocho reconoce que el desarrollo pedagógico musical en Ecuador ha ido de la mano de educadores extranjeros.

“La música ecuatoriana ha evolucionado en carácter y estilos hasta convertirse en herramienta de trabajo y un medio de vida de muchos. Ecuador es actualmente un referente latinoamericano en este asunto, y ofrece propuestas frescas y un trabajo constante a nivel sinfónico, entre otros ámbitos”, explica el violinista.

La música siempre será un aporte a la evolución del ser humano

El país andino cuenta con centros de formación musical estatales y particulares que funcionan como semilleros de grandes profesionales, reconocidos nacional e internacionalmente.

De hecho, en sus regiones también acoge distintos géneros o ritmos adoptados por la música popular, cuenta Morocho, lo que amplía el abanico de oportunidades laborales. Empleos que redundan en las virtudes de la enseñanza musical.

Porque Morocho subraya que el desarrollo psicomotriz de los niños en su etapa inicial, el desarrollo cognitivo en la etapa de crecimiento, así como el desarrollo del pensamiento, entre otros factores, están asociados al estudio de la música.

“La música siempre será un aporte a la evolución del ser humano”, concluye el ecuatoriano.

Fuente: https://www.unir.net/humanidades/revista/ensenanza-musica-vocacion-continentes-espana-chile-ecuador-pedagogia/